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24 de noviembre de 2014

la crítica de Eleazar



SU MANERA SALTARINA
DE CONTAR.


La otra noche en La Posada de la Parra escuchamos cuentos de quereres en la voz de Alberto Sebastián. Había amores pasionales, amores perezosos, amor filial..... pero sobre todo escuché mucho amor a los cuentos, pasión por contar a empujones


Fueron cuentos traídos de Japón, de Palestina, de orillas del río Asón en Cantabria, por este narrador que me hizo reír con su manera saltarina de contar, recordándome que dentro de los libros de cuentos puedo encontrar todas las historias atemporales que me provoquen y evoquen aquello que en cada momento pueda necesitar. Y eso será lo que haré, conformarme con la lectura hasta que nos volvamos a ver en los cuentos!!!!!!!!!
Eleazar.

26 de mayo de 2014

la crítica de la Posada



CONTANDO VIVIMOS Y AMAMOS
Ella es Maísa Marbán, y creo que poco más puedo añadir. Mujer poderosa en su voz, en sus guiños al pasado y en sus movimientos. Atusándose las canas sobre el escenario, abre la maleta de tela amarronada llena de caminos recorridos y deja escapar vientos de antaño, pero tan frescos como recién soplados.... Y entonces nos hace viajar a palabras leonesas, a vidas vívidas e historias vitales respirando profundamente. Y contando, contando, Maísa nos muestra qué es eso que llaman amor, para qué sirve la risa y sobre todo, que, contando, contando, vivimos y amamos....
Gracias Maísa por contarnos para recordar.

Eleazar.

Foto de Luis T. Sanz


CON LA PALABRA DESNUDA
Maísa Marbán pocas veces te deja impasible, al menos a mi que ya son varias las ocasiones en las que la he visto contar en Alcalá. Supongo que por eso los Légolas cuentan con ella en todos sus proyectos.
Tengo que decir que me enamoré de ella cuando contó en el antiguo café Antaño, después la he seguido cada vez que ha venido a Alcalá de manos de Carmen y Manuel (La Tercia, La Corrala o el Alcalá Cuenta) o del Instituto Cervantes. He ido a verla sola y en compañía a Libertad 8 y a la Rochela. Vamos que soy fan. Sin embargo ayer, en La Posada de la Parra, no me sedujo como otras veces. Me gustaron sus historias pero me sobraron los artificios. Me gusta la Maísa que se expone con la palabra desnuda. Ayer me sobró la maleta, el viento y demás. No lo entendí. No me aportó. Seguro que todo tiene su porqué, pero yo no lo termino de ver. En fin, seguiré pensando en ello.
Lucas Fondón.

la crítica de La Posada



PALABRAS DE SONIDOS SINUOSOS
En la noche de los libros, no nos hizo falta papel para celebrarla, la Posada de la Parra hizo honor a su nombre y albergó a Boni Ofogo, que, desde Camerún, nos trajo cuentos eróticos africanos llenos de imágenes sugerentes y palabras de sonidos sinuosos. Fue un placer, nunca mejor dicho, escuchar en su voz, historias de necesidad vital, de juegos nocturnos y escondidos, de oficios no reconocidos pero no por ello menos valiosos, con ese ritmo y sencillez natural con que los africanos viven lo cotidiano, incluido lo nocturno.............
Boni, gracias por regalarnos el estreno de tu traje colorido, esperamos pronto volverlo a ver.

Eleazar.

Foto ZIA MEI
 
EROS versus RATIO
Boni estuvo genial en líneas generales. El repertorio bien elegido, la vestimenta llamativa cuando menos, el atrezzo sensual y provocativo, la mirada dispuesta y la palabra fluida.
El “pero” estaría en el ritmo, en ocasiones era muy leeento, tanto que el erotismo desaparecía entre explicaciones, adjetivos y subtramas que no terminaban de completar la historia. Boni, más eros y menos ratio.
Lucas Fondón.

23 de marzo de 2014

nos llegan DOS CRÍTICAS


HABÍA UNA VEZ

Había una vez una mujer que vivía los cuentos, le era fácil transportarse a situaciones ajenas pero tan cercanas a la vez... Por ejemplo, conocía a la Tía Miseria, porque se la habían presentado sus antepasados y la había visto en sus viajes a otras tierras. En la actualidad la tenía aquí al lado...

En algún momento había vivido experiencias íntimas pensando, sentada en el trono blanco del Sr. Roca...

Y sabia lo que era el amor, aunque a veces se le olvidara...

Pero esa mujer anhelaba los jueves de cuento en Alcalá y ayer los Légolas le concedieron su deseo...

Muchas gracias por ello.

ELEAZAR OLMO

 

BURBUJEANTES

La otra noche pudimos ver a los Légolas en estado puro, frescos, deslumbrantes, burbujeantes. Fue una sesión memorable, de esas que no quieres que acaben. Hicieron una primera parte de tradición oral en la que la puesta a punto y el “tuneao” de historias como La Tía Miseria o El hombre sin Suerte me dejaron con un regusto bien agradable. Para la segunda parte eligieron cuentos de autor, alguno bien escatológico pero contado con tanta sensibilidad que me olvidé que la protagonista era una taza del váter. Y acabaron con un clásico, su clásico, Lucía Galindo. Mira que les habré  escuchado veces esta historia y no me canso de ella. Siempre me suena diferente, siempre encuentro matices.

Enhorabuena Légolas. Y felicidades a La Posada de la Parra por tener un espacio y unas horas para los cuentos, que ya andábamos necesitados.

LUCAS FONDÓN.

10 de diciembre de 2012

la crítica de La Posada


PERSONIFICACIÓN DE SUSTANTIVOS

Dicen de ellos mismos que son un dúo que combina narración oral con “clown” para todas las audiencias. Clara Piñero “Ginny” da voz a las narraciones mientras que Juan “Gamba” pone las voces que dan la réplica y los efectos sonoros y visuales que adornan la narración.
Su espectáculo comienza en verso para envolver con su métrica a todos los que estamos presentes y llevarnos así a su mundo de fantasía donde de todo nos podremos reír y de todo podremos imaginar.

Sus cuentos son rápidos, frescos, de estructura simple (inicio, desarrollo y fin), si eres un buen escuchante no dejes para el final el haber disfrutado, pues sus finales son sencillos, no arriesgan a la sorpresa. Ellos juegan con el desarrollo, con el cómo contar lo que quieren contar. Y desde luego se nota que han tratado con mucho cariño su repertorio. Un repertorio poco oído, lo cual también es de agradecer.
Su puesta en escena es la ya conocida por el público, el Clown es el personaje travieso y divertido, reprendido en más de una ocasión por la narradora en su papel de voz de la conciencia, por lo que nos podemos ver sorprendidos en cualquier momento del cuento, lo que hace crezca la atención

– “Atención cuanto has crecido”- diría Gamba gesticulando para hacer entender al público que atención ha pegado todo un estirón.

Y es que la personificación de sustantivos es unos de sus puntos fuertes e hilarantes.
Tal vez deberían buscar una nueva fuente de mofa, y es que la realeza, el republicano, el tuno y el tunante empiezan a ser temas muy recurrentes en los cuentacuentos y su gracia está en proceso de decadencia… esto no quiere decir que no despertaran nuestras carcajadas, es sólo que para la próxima esperamos mucho más, que nos hagan reír de lo que no nos hemos reído antes.
Son buenos y están en crecimiento… tiene todo nuestra Consideración (esperamos que le den de comer y le traten con cariño).
Hugo.

20 de noviembre de 2012

la crítica de LA POSADA

DEL CUENTO QUE LLEVAMOS DENTRO
 
"..... con nosotros Diego Calavia, que nos enseñará a vivir del cuento" leí en el cartel. Pues en los tiempos que corren, pensé, que vivieran del cuento solo conocía a los Sres. Dipu..... y demás corbatas. Pero si Légolas decía que el tal Diego, vivía del cuento, era para creérselo. Así que, mientras bajaba las escaleras de La Posada del Diablo, tenía la sensación de entrar en un espacio oculto, casi clandestino, en un ambiente de cueva donde todo podía suceder y todo podía aprender para, por fin, vivir del cuento.
 
Y apareció el tal Diego, un tipo alto, bien portado, vestido de blanco, como un marinero en tierra, con sombrero de paja y una gruesa cuerda que le caía por el torso. En cuanto comenzó a presentarse, su voz profunda y penetrante, me atrajo y no podía dejar de mirar y escucharle.
 

Sus manos empezaron a ganar protagonismo con unas cartas enormes que salían de un sobre marrón de los que abundan en el mundo de las oficinas. Y captando, de entre el público, a una sorprendida colaboradora, inició la historia de su amigo Fransuá, el timador y marrullero que le había enseñado a vivir del cuento. Entre naipes, cuerdas, globos y billetes, billetes muy grandes, que se duplicaban, triplicaban y mucho más, empecé a aprender cómo vivir del cuento, del cuento que cada uno llevamos dentro y nos tiene que dar de comer......

Así que, Diego Calavia y Légolas, en la próxima os pago unas cervezas con pintxo por abrirme los ojos a vivir del cuento. Gracias mil.
 
Eleazar.